Pixel Art para crear un gran Storytelling

La nostalgia como una forma de arte

Me encanta el Pixel Art desde que empecé a disfrutarlo en los juegos de los 80 y 90, porque tenía aquella magia de hacernos imaginar grandes gráficos, mundos profundos y ricos en detalles a partir de unos pocos píxeles y una limitadísima paleta de colores. En aquellos años se necesitaba la colaboración del jugador para soñar el resto del juego. Los artistas llegaban hasta donde podían, y entonces tu cabeza se encargaba de completar una espectacular Gotham City rica y detallada en Batman: The Movie (1989) para Spectrum o revivir toda la acción de las pelis en Indiana Jones and the Fate of Atlantis (1992).

Batman The Movie el videojuego de Ocean para Spectrum

El videojuego de Bartman The Movie de Ocean para Spectrum siempre me hizó sentirme dentro de Gotham City.

30 años después, el Pixel Art está muy vivo. Es cierto que ha evolucionado y que nada tiene que ver con el aquel rústico arte, pero nos sigue fascinando porque permite recuperar en nuestra memoria esos momentos que vivimos y jugamos en nuestra infancia. A las emociones que nos genera la propia obra le añadimos veladuras de recuerdos que crean una sensación única.

A la hora de contar una historia, con el Pixel Art tenemos ya un importante terreno ganado, el de la nostalgia.

Cuando tratamos de crear un storytelling, da igual en el formato que lo hagamos, buscamos siempre despertar algo en la otra persona, un recuerdo, una emoción, un anhelo… con el Pixel Art tenemos ya un importante terreno ganado, el de la nostalgia.

Contando historias con Pixel Art

Cuando decidí dejar de ser un espectador para crear (o intentar crear) piezas de Pixel Art y adentrarme en los mundos de Verne, me di cuenta enseguida que me sentía como pez en el agua, porque las limitaciones te obligan a trabajar en el concepto, en la esencia, eliminado cualquier ruido o distorsión. Cuando te enfrentas a la creación de un personaje, tienes que centrarte en las cosas que lo hacen único y reconocible, además de que sea posible hacer con unos pocos píxeles. Ese constreñimiento creativo te obliga a ser más imaginativo y pensar cómo lo completará la imaginación del jugador o espectador.

Imagen del videojuego Verne: the shape of fantasy

Dibujar y animar los personajes de nuestro videojuego, Verne: the shape of fantasy es un ejercicio de centrarte en los esencial, en lo que los hace únicos.

El Pixel Art es un estilo de arte, la parte técnica de los píxeles va después. Para mí, es como una obra pintada al óleo o a acuarela, que cambia radicalmente, cada uno tiene su propio código. Si la base no está en la obra, da igual la cantidad de pixeles.

Con el boom de los juegos indies, donde una gran parte de ellos utiliza el Pixel Art, hemos visto como este arte permite contar cualquier tipo de historias, desde aventuras más desenfadas hasta temas más adultos y complejos como en The Red String Club del equipo español Deconstructeam. Pero todas tienen un elemento común, que es la facilidad para conectar con la audiencia.

Pixel Art de Le Cirque Macabre del artista español Octavi Navarro

Las obras del genial artista español Octavi Navarro están cargadas de Storytelling en cada uno de sus píxeles.

El poder interactuar con unos personajes y una historia en un formato ‘más crudo’, sin cocinar con ingredientes 3D o elegantes condimentos 2D, hace que puedas sumergirte más fácilmente en el mensaje y empatizar más con los creadores, porque lo único que separa su imaginación de la tuya son solo unos diminutos pero fascinantes píxeles.

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Daniel González

Daniel González

Director creativo en Gametopia. Storytelling, diseño, marketing, gamificación y profesor. Creando el videojuego para PC Verne. Leer más

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