Las tinieblas de la evolución

Relato de Ciencia Ficción

Exhausto, pausó la grabación.

Sus sentidos se centraron repentinamente en su cuerpo, agarrotado tras haber permanecido inmóvil y en tensión durante horas, notó sus ojos quemados por el brillo de las pantallas repletas de datos, sus piernas adormecidas y como su cuerpo se consumía con cada bocanada de oxígeno que introducía.

Su forma corpórea era tan débil, pensó. Si la raza humana quería seguir expandiéndose por el universo debería ser más resistente, más efectiva. Esa fue la primera de las muchas reflexiones que le llevaron a enfocarse en lo que consideraba el trabajo de su vida, y que tras años de esfuerzo por fin había logrado completar.

No le avergonzaba reconocer que, al finalizar el experimento, pasó horas ensimismado contemplando a esa enorme criatura, con un intelecto y una destreza superiores a las que ninguna persona en el Sistema Solar podría alcanzar. Se regodeó pensando que, en otra época, un avance semejante probablemente habría provocado que le considerasen un dios.

Decidió apartar esos pensamientos. El olor a los compuestos químicos que se derramaban por el suelo le producían un fuerte mareo. Se lavó minuciosamente las manos y la cara en el pequeño aseo, intentando despejarse. Trató de adecentarse, recolocando su camisa y alisando su bata. Sus dedos se entretuvieron unos segundos al dar con el bordado que, sobre el bolsillo, declaraba Dr. Jakob Moreau.

Caminó lentamente hasta el ventanal donde se divisaba la inmensidad del espacio. La estación laboratorio se encontraba oculta en lo más recóndito de la órbita de Oberon, el satélite de Urano. Alejado de miradas curiosas y fuera de los radares de la Alianza, el hecho de seguir aún con vida había terminado por dar la razón a su extrema prudencia.

Laboratorio del Dr. Moreau. Relato de Ciencia ficción Pixel Art

'La isla', el laboratorio orbital del Dr. Moreau en la orbita de Oberon, satélite de Uráno.

Estas medidas habrían sido innecesarias largo tiempo atrás, cuando era un científico de renombre, pero ¿qué sabían aquellos burócratas de los gobiernos y las corporaciones sobre los límites éticos en la genética? La humanidad disfruta de todos los avances que visionarios como él lograban, sin importar los métodos. Aquellos primates podían contar con desintegradores en lugar de palos, pero se habrían matado con ambos. Estaba en sus genes.

Sabía que si su trabajo tenía éxito, los poderosos de Marte y de las colonias de exteriores de Saturno, pagarían mucho dinero por tener en su poder aquellos valiosos recursos capaces de equilibrar las fuerzas con la todopoderosa Tierra y sería reconocido como el padre de una raza perfecta que lo cambió todo.

Hastiado ante el amargo recuerdo de tiempos mejores, decidió proseguir con su grabación. Pese a que el experimento había concluido, debía continuar con la ardua tarea de recopilar y describir todo el proceso de creación de aquella criatura insuperable.

Volvió a su silla, dispuesto a compartir con el mundo lo más valioso que tenía, sus palabras, su investigación, el trabajo de su vida. Se animó pensando que la grabación era todo lo que necesitaba, ya que contenía toda su sabiduría, incluyendo los métodos que le permitirían recrear el experimento. Los átomos que nos conforman desaparecerán, pero las ideas viven eternamente, se repetía, tratando de convencerse de que el hecho de que la criatura hubiese escapado no era un error tan grave.

Relato SciFi Pixel Art

 

Relato escrito por mi compañera en Gametopia: Marta Adelantado. Pixel Art realizado por Marta y por un servidor. Es un homenaje a la Isla de Dr. Moreau de nuestro admirado H.G. Wells

 

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Daniel González

Daniel González

Director creativo en Gametopia. Storytelling, diseño, marketing, gamificación y profesor. Creando el videojuego para PC Verne. Leer más

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